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Solos

El nuevo trabajo de Starsky Brines (Caracas, 1977), Solos, retrata al ser humano hurgando en su intimidad más oculta, jugando a descubrir esas capas intrínsecas que esconden realidades más crudas y sórdidas. Seres ensimismados, de cuerpos imperfectos, vulnerables y solitarios, evocan para sí actos sexuales en un arrebato por lo deseado, por el anhelo inaprensible del contacto con el otro, encontrando solo el placer en el silencio húmedo de su ausencia. Un silencio remarcado por los fondos monocromos y de trazos exacerbados que contienen al sujeto y a los objetos; una soledad ostensible de ambientes cutres, precarios y vacíos, que impregna toda la escena.

Para Starsky Brines el saco de boxeo –código visual recurrente de sus últimos trabajos- “funciona como una metáfora del acto sexual. Boxear podría compararse a esa pequeña batalla cuerpo a cuerpo del acto sexual, una batalla elemental pero importante. Sin embargo, estos sacos solo cuelgan como recordatorio, como gajos inmóviles por su propio peso, produciendo tensión en la composición, evocando el acto de violencia sin violencia, recordándonos nuestros primitivos deseos de luchar, de confrontarnos, de reproducirnos, de poseer o de ser poseídos.”

Si en trabajos anteriores, las historias y los personajes de Starsky Brines se proyectaban en la escena urbana e intervenían en el caos de ciudades violentas y anárquicas, ahora sus individuos buscan la soledad y privacidad de los espacios vacíos para hallar la autosatisfacción. “Quizás por comodidad, por falta de tiempo, por la velocidad y el fácil acceso a un mundo virtual dispuesto a descubrir o satisfacer cualquier deseo, estamos transformando nuestra manera de entender el sexo, complicando aún más el proceso imparable de deshumanización al que nos enfrentamos.”, afirma Starsky.

Madrid, marzo 2017